jueves, 14 de octubre de 2010

Hair High


La nostalgia por los (supuestamente inocentes) años cincuenta permite la elaboración de numerosas producciones, tanto para el cine (Como Volver al Futuro, Terciopelo Azul y Vaselina) como para la televisión (La clásica serie “Días Felices” es suficiente ejemplo)
Desde luego, la animación no podía ser ajena a esto: En “Planeta 51”, la ambientación extraterrestre es recreada de forma semejante a la de Norteamérica, durante los años 50…Un terreno en donde una versión idealizada de las familias y de las relaciones amorosas no resulta forzado o poco convincente. Y también es el terreno propicio para las clásicas “películas de Serie-B” (Las mismas que adquirieron una mayor popularidad durante este período) en donde la tranquila vida en los suburbios era irrumpida por un suceso extraño o fantástico.
“Hair High” de Bill Plympton, es un homenaje a ese cine, a la vez que es una subversión de las edulcoradas recreaciones de la década de los Cincuenta, así como de la típica historia de un perdedor desadaptado que triunfa, añadiéndole un giro de terror sobrenatural, así como el característico humor chocante y exagerado por el cual Plympton es tan conocido, sin mencionar su peculiar estilo de animación, el mismo que demuestra (Una vez más) como, a diferencia del cine de acción real, lo imposible no resulta muy descabellado ni fuera de lugar.
En sí, la historia es muy sencilla: Spud, el nuevo chico en el pueblo, ofende accidentalmente a Cherri (Voz de Sarah Silverman) la “reina” de la escuela preparatoria, por lo que su novio, Rod (Voz de Dermont Mulroney) el infaltable matón peinado con gomina, le obliga a convertirse en el sirviente de su novia como compensación…Terminando Cherri enamorándose del perdedor, como era de esperarse.
Es simplemente increíble como Bill Plympton se las ingenia, por medio de su humor mordaz, hacer que esta trama super-conocida adquiera unas dimensiones insospechadas, en las que abunda el humor negro y las situaciones del carácter más surreal. Aquí no hay melodrama, ni mucho menos, alguna clase de “pathos” forzado, bajo la forma de “moraleja”: Las intenciones del director no son más que las de entretener, cosa que logra con creces.
Incluso el elemento de terror sobrenatural que cierra la trama, resulta ser de lo más propicio para esta película, cerrando el relato en forma más que satisfactoria.
Plympton sigue fiel a su estilo visual, de forma que este largometraje, a pesar de haber sido realizado en el 2004, tiene un aire a las animaciones realizadas a principios de los noventa, en un tiempo antes de que las animaciones digitales (Y en Flash) ejercieran su dominio en el medio animado.
En las obras de Plympton, las formas y las texturas pueden extenderse y estirarse de las formas más increíbles y descabelladas que uno pueda imaginar, con ángulos y situaciones imposibles: Basta el más leve incentivo para que un rostro normal (O al menos, uno aparentemente normal) se tuerza en una serie de muecas, bien sea de dolor y jocosidad: La aparición de dos muertos vivientes no es tan absurda en un contexto en donde están presentes personajes como un profesor fumador, que al toser vomita (literalmente) hasta los intestinos, o en donde los peinados se alteran de acuerdo a las emociones.


Considerada por su autor como una de sus obras más personales, “Hair High” demuestra que No todo está dicho con respecto a las historias repetidas hasta el cansancio: Es una muestra de cómo dependiendo la forma en la que es narrada, un cuento, en apariencia de lo más trillado, puede adquirir una perspectiva completamente nueva. También es una clara muestra de las posibilidades técnicas de la animación, un testimonio de lo más rotundo acerca de lo absurdo que puede llegar a resultar querer hacer animaciones “realistas” cuando precisamente, la esencia de este medio es lograr todo aquello que resulta imposible por medio del cine de actores reales.



1 comentario:

Miquel Díaz dijo...

Es la película que más me ha gustado de Plimpton hasta el momento, me reí mucho :D

Tenía miedo de que el color digital estropease la calidad artesana de Plimpton, pero na... lo ha compensado de sobras con su creatividad a la hora de dar movimiento.