domingo, 12 de septiembre de 2010

Toy Story 3 y el final de una era




Toy Story 3 es un desenlace más que acertado para la afamada saga de los juguetes vivientes: Desde el frenético y paródico comienzo, se advierten ciertos tintes de melancolía, de tristeza reprimida, de niñez que termina.
Y efectivamente, los juguetes, aquellos elementos emblemáticos que simbolizan la niñez, la imaginación y la inocencia, van viendo amenazada su situación en un mundo sujeto a un cambio constante, el cual no pueden comprender a fondo, pero tienen que asumir, a fin de asegurar su “supervivencia” por decirlo así.
Woody, el vaquero, ocupa un lugar especial entre los juguetes, puesto que su vínculo con su dueño humano, Andy, dado que por medio de este, se proyecta la nostalgia por la felicidad vivida durante los años de su niñez.
Ahora que Andy está a punto de convertirse en un adulto y debe marcharse a la universidad, su mundo, conformado por su casa, su familia y sus juguetes debe ser dejado atrás, pero aún así, existe todavía un fuerte nexo entre el adolescente que debe pasar a la madurez y todos aquellos elementos que constituyeron su infancia.
Por esta razón, Andy decide conservar sus juguetes, más estos, por una serie de infortunadas coincidencias, terminan lejos de él, llegando a lo que parece ser el destino perfecto, pero que en realidad, constituye una realidad bastante más dura y difícil de la que imaginan.
Desde luego, el viaje de vuelta a casa tendrá que realizarse, un viaje duro y difícil, pero a través del cual el “ciclo de vida” de los juguetes podrá renovarse y continuar, en un ambiente distinto, pero sin olvidar el hogar del que vinieron.
En esto hay una clara metáfora de la situación de Pixar con respecto a sus espectadores: El tiempo ha pasado, las audiencias no son las mismas que las de hace unos años, pero a través de empeño y trabajo duro, ha sido ganada, por medio de obras de calidad.
Ha sido largo el camino transcurrido desde la primera Toy Story, y en cierta forma, cada película ha representado una suerte de aprendizaje para los de la compañía: En “Buscando a Nemo”, Pixar se hubo asentado como la marca favorita en lo que producciones para el público familiar se refiere, mientras que en “Los Increíbles” representó un gran riesgo al estar dirigida a un público de mayor edad, el cual fue premiado con creces, a través de un gran reconocimiento, el cual impuso a la compañía aspirar mucho más arriba de las pretensiones que pudieron haberse tenido desde un principio.
“Cars” a pesar de no ser mala, fue muestra de que la buena racha de Pixar no era necesariamente infalible, y en cierta forma, podemos decir que fue una suerte de “advertencia” para la compañía para no dormirse en sus laureles.
“Ratatouille” estudia aquello que constituye la esencia de un arte, la búsqueda de la calidad y el estilo, la misma búsqueda que hace que Pixar escale a la cima una vez más con “Wall-E”.
“Up” es, por su parte, una suerte de mezcla entre lo infantil y lo adulto, lo fácil y lo complicado. Una gran obra que abarca toda una gama de sentimientos, los cuales se nos muestran disfrazados como una aventura surreal e inocente, resultando ser mucho más que eso.
“Toy Story 3” por su parte, le pone fin a una etapa en la historia de Pixar: Es el momento de decir adiós a las viejas fórmulas, es el tiempo de arriesgarse en territorios nuevos, de construir un nuevo camino.

En muchos aspectos, “Toy Story 3” recuerda a las primeras películas de Pixar, pero está claramente influida por sus obras más maduras, por el carácter reflexivo que marca sus dos últimas películas: La naturaleza del tiempo, y el deseo de comenzar de nuevo, así esto se presente como una posibilidad inalcanzable.
Aun que “Toy Story 3” no me gustó tanto como “Up”, ni tampoco puede que sea tan revolucionaria como lo fue su primera parte (La cual abrió el camino a las producciones animadas por computadora tan comunes hoy en día) sí es un digno final de una de las sagas más entrañables de los últimos tiempos, y es una afectuosa carta de despedida para quienes gustaron de la saga desde sus comienzos y fueron creciendo con ella.
El fin de un ciclo es tan sólo el comienzo de uno nuevo: Estas son las esperanzas de Pixar para los años venideros, en los cuales muchas más historias y películas vendrán, trayendo cada una de estas un elemento de aprendizaje, el mismo que ha servido para constituir a esta compañía como una de las productoras más importantes y exitosas de la actualidad.

2 comentarios:

Miquel Díaz dijo...

Sí, Toy Story 3 no es una obra tan importante como la primera parte, pero han demostrado que se podían adaptar a un tipo de trasfondo más adulto.

Insisto, cuando Pixar haga un largometraje al nivel de los primeros 15 minutos de UP, me quitaré el sombrero y la aceptaré como la mejor productora de animación comercial de la história.

Alvaro dijo...

Habrá que ver en que resultan las tres nuevas producciones de Pixar para los años venideros:
Cars 2, Newt, Brave (Anteriormente llamada "El Oso y el arco") y una supuesta secuela de Monsters Inc.