domingo, 4 de julio de 2010

Spirit, el córcel indomable


Dentro de todas las producciones realizadas por Dreamworks, creo que ninguna es tan infravalorada e injustamente despreciada como esta. ¿Por qué? Bueno, más que nada porque ni la crítica ni la taquilla le fueron demasiado favorables al momento de su estreno, pero aún hoy en día, a quienes siguen atacándola, acusándola de ser “un plagio de parte de Dreamworks para imitar a Disney”, y de ser menos “madura” que las otras películas previas de Dreamworks, como “El Príncipe de Egipto”.
¿Qué pienso yo al respecto? Que eso es una ridiculez: Más que nada porque desde un principio, por más que me duela admitirlo, Dreamworks ha querido imitar a Disney.
Oh sí: Las producciones animadas de la compañía sabían que la fórmula de Disney vendía. “El príncipe de Egipto” acaso no habría surgido sin los intentos por hacer películas más “maduras” de parte de la Disney, como los son “Pocahontas” y “El Jorobado de Notre Dame”: Animación increíble, historias “de época”, extravagantes números musicales. Canciones. Números musicales. No es que tenga nada en contra de los musicales, hay muchos que me gustan, pero lo cierto es que los números musicales han sido un lastre para el género durante décadas, puesto que la mayor parte del público parecía creer que una película animada no podía ser sin secuencias musicales, sólo porque Disney (casi) siempre incluía secuencias musicales en sus películas, hasta las más serias. Así surgieron bodrios como “Quest for Camelot” y “La princesa Cisne” (Así como la pésima película de Tom y Jerry) En más de una ocasión estos numeritos parecen fuera de lugar, colocados con el calzador, a fin de ganar alguna nominación a mejor canción (Y siempre eran derrotados por las producciones de Disney)

Las secuencias musicales son un lastre aún para muchas producciones buenas de Dreamworks, tal como “El Príncipe de Egipto” y “Shrek”. Si no fuera por esos numeritos musicales, yo no tendría tantos reparos en volver a ver “Shrek” y “El Príncipe de Egipto”…Porque yo sé que esas son buenas películas, pero el aspecto musical no es su punto fuerte. De hecho, es su peor defecto, lo que menos me gusta de ellas.
Y por fortuna, esta película no tiene ninguno de esos numeritos musicales. “Spirit” no fue un “plagio” de Disney, como pretenden sus detractores, sino un intento más maduro, más honesto y más sensible que los otros acercamientos realizados al género por Dreamworks. Era una suerte de homenaje al western más clásico, aquel dedicado al público familiar, con caballos heroicos, capaces de realizar grandes hazañas. Un homenaje cálido, pero no ingenuo, inocente, pero no ñoño ni cursi, con más de una secuencia memorable.
Algunos clichés del género fueron descartados: Los animales no hablaban, no había secuencias musicales, y tampoco la trama tiraba mucho a la comedia, inclinándose más por la aventura y el drama familiar. Eran cambios sutiles, pero fuertemente visibles, los mismos que daban más sobriedad a esta trama sencilla, y permitían que esta pudiese ser disfrutable sin lastes que lo estorbasen. Por desgracia, estos cambios atrajeron las críticas de un público inusualmente cínico, el cual atacó la “falta de rigurosidad” histórica de esta cinta, como si se tratase de un documental o un western serio. Vamos, que esas críticas resultan por demás ridículas.
“Spirit” tenía todo para volverse un clásico de la animación, acercándose más en el espíritu que en la forma a las mejores producciones de la casi todopoderosa Disney. Era un logro comparable a “Balto”, con la ventaja de contar con una mejor tecnología y estética. Y sin embargo, al público no le gusto. Simplemente no le gusto. Era demasiado “parecida” a Disney como para que los detractores de esta casa la aceptaran, y demasiado distinta a sus producciones más clásicas como para ser aceptada. Era una producción situada en justo medio, pero un justo medio que no fue valorado.
¿Cuál habría sido su suerte, de haberse estrenado en los últimos años, con la saturación de comedias animadas digitales? Quizá la recepción habría sido un poco mejor, pero el “clasicismo” de su historia la habría alejado del público moderno. Los ecos a “Bambi” y “El rey león” son notorios, pero no resultan un peso, sino una virtud. Un mérito, diría yo.



Quizá esta no haya sido una producción muy influyente, ni muy exitosa, pero dentro de mi punto de vista, esta obra alcanzó lo que las otras producciones animadas de Dreamworks no alcanzaron: La esencia de las mejores animaciones de Disney, un cine verdaderamente familiar, con calidad para atrapar a los niños de todas las edades…

3 comentarios:

Miquel dijo...

Personalmente me gusto Spirit, pero vaya... despues de haber realizado "El Principe de Egipto", me parecio un paso hacia atras.

Mas que imitar el estilo de Disney, encuentro que Dreamworks animation imitaba el estilo de Don Bluth. Pero vaya...

Por cierto, por que en los 90 todo el mundo se quejaba de que se imitase el estilo Disney y ahora nadie se queja de que se imite el estilo Pixar?

Alvaro dijo...

Ya lo harán eventualmente, Miguel. Estoy seguro, una vez que Pixar tenga ya varios años de encabezar la industria.

Pequeño perdedor dijo...

En la versión para España tuvimos mala suerte con la banda sonora: en lugar de dejar las canciones de Bryan Adams, las volvieron a grabar en castellano con la voz del abominable Raúl, conocido cantante moñas de por aquí.

Claro que eso a mi sobrina pequeña, que adora a los caballos, nunca le importó :P