viernes, 19 de marzo de 2010

El secreto de Kells



El Secreto de Kells es una de las más bellas películas que he visto, y cuando digo no esto no me refiero únicamente al trabajo realizado para los fondos o los estilizados diseños, sino también a la riqueza expresiva y sutil de este filme, al momento de trasladar sentimientos, emociones y vivencias al formato animado.
Cada escena, cada instante, cada cuadro de esta película está cargado de movimiento y color, así como la presencia de preciosos detalles, que en una producción real habrían pasado desapercibidos, o bien resultarían impostados.
Y eso es precisamente lo que más me maravilla de “El Secreto de Kells”, una pequeña película, que revive mi fe en el género animado, como un medio de expresión artística: El Secreto de Kells no es un mero relato de fantasía, o una aventura histórica, sino que se ubica mucho más allá de esos parámetros (Tal vez sin siquiera habérselo propuesto) haciendo de la animación y los diseños una obra de arte en sí mismos.
Porque la belleza de “Kells” no reside en la imitación de la realidad, sino que la reinterpreta completamente, acomodándola a una óptica inocente y cautivante (Aunque no ingenua ni tonta) convirtiendo a un hecho histórico en donde coexisten , en un mismo plano la realidad, la magia y los milagros, resultando estos de lo más verosímiles y cercanos.
Y esa es, pues la mayor virtud de Kells: Convertir a la realidad en algo milagroso, cautivante, en donde hechos mínimos y cotidianos, como dibujar o escribir un libro se vuelven cosas prodigiosas y magníficas, “Un trabajo de ángeles”, como dice el protagonista en un momento crucial de la historia.


Resulta de lo más difícil volver mágica y cautivadora una época tan turbulenta como lo fue La Edad Media, pero de alguna manera esta película lo logra, haciéndonos volver nuestros rostros hacia nuestra propia realidad y nuestra propia época.
En “Kells” la magia y la fantasía no son un escape de una realidad dura (Como ocurre en la película “Avatar”) sino que aquí, la realidad se vuelve mágica, a fuerza de soñar y mantenerse firme.
Extrayendo algo grandioso de las cosas más sencillas o insignificantes, el mensaje de Kells, es, a la vez, optimista y esperanzador, mostrándonos que aún en la realidad más dura y tenebrosa, existe lo maravilloso, lo divertido, y lo trascendente.
Recomendaría ver esta película no con una mirada fría, racional, propia de los adultos, sino con una visión abierta, e inocente, como la de los niños pequeños, concretamente en el tiempo en el cual recién descubríamos las cosas que existen en el mundo, y en el cual las cosas y actividades más simples y cotidianas nos llenaban de ilusión y alegría.


3 comentarios:

Miquel Díaz dijo...

Que bonito! Tengo que echarle un ojo.

cugamo dijo...

Creo que no hablas del libro en que se inspira la película:"El Libro de Kells". Es un códice irlandés muy interesante. Échale un ojo aquí: http://bookofkells.com/ Un saludo

Neerai dijo...

Me acerqué a esta película con ganas de ver algo interesante, artístico, y con regusto céltico-irlandés. Y me quedé gratamente sorprendida... ¡Fue mucho más de lo que esperaba!

La recomiendo a todo el mundo.